La Familia

Disfruté de este día en el campo como nunca. Tuve tiempo para jugar, pensar y reflexionar sobre mi infancia. Me doy cuenta de que estoy creciendo y cada vez descubro cosas nuevas e imagino lo que quiero hacer de grande, pero, sobre todo, qué quiero hacer ahora.

Después de estar un momento disfrutando de la naturaleza, los árboles, el pasto y el campo, regresamos a casa caminando. Me detengo a observar cada detalle del recorrido y disfruto cada paso, antes de llegar.

Quiero decirle a mi abuelo lo mucho que he aprendido de lo que alguna vez imaginamos. Deseo seguir viviendo experiencias que me enseñen lo hermosa, sencilla y única que es la vida y guardarlas todas en mi memoria.

El amor tiene una fuerza increíble que viene desde nuestro interior; descubrimos los más cálidos sentimientos cuando protegemos a los que más queremos, cuando respetamos a los demás y apoyamos a nuestra comunidad.

Ahora que llegue a casa, haré todos mis deberes y les daré una sorpresa a mis papás. Nuestra unión nos ha permitido cumplir los objetivos deseados; el primero, terminar la primaria; y, el segundo, ser una persona buena que conoce sus derechos y practica sus valores.

Aún debo aprender sobre mis deberes y obligaciones conmigo, mi familia y la comunidad. Es importante ser responsable siempre. Al llegar a casa, realicé mis deberes y guardé la carta de mi abuelo junto con la mía en una cajita especial. Fui con mis papás y les di un fuerte abrazo; les agradecí todo el amor que me han dado y el tiempo que han compartido conmigo.

Después, iremos todos juntos a la feria y los invitaré a jugar lotería, pero de una forma distinta, donde la imaginación no tiene límites, los derechos prevalecen y los valores son fundamentales; ¿quieres jugar con nosotros?