Lectura requerida para realizar la tarea Emoción Admiración, cuento La Sirenita, Capítulo 11

Artículo publicado en El Universal el 3 de noviembre del 2021

Camila Jaber, una sirena en la COP26

Adriana Malvido

Es mexicana, tiene 25 años y acaba de obtener el primer lugar en el concurso #CreateCOP26, en el marco de la Cumbre Mundial en Glasgow, Escocia

Confiesa que se siente torpe en tierra. Lo suyo es el mar, nadar libremente, dialogar con peces, corales y bosques subacuáticos, entenderse con el misterio de los laberintos acuíferos, sumergirse en las profundidades sin tanque de oxígeno ni aletas y fundirse con el agua. Camila Jaber no emerge de la Odisea de Homero; ni del mito griego Jasón y los argonautas o del cuento de Andersen. Es mexicana, tiene 25 años y acaba de obtener el primer lugar en el concurso #CreateCOP26, en el marco de la Cumbre Mundial en Glasgow, Escocia donde la expresión artística joven protagoniza un fuerte llamado para salvar la vida en el planeta frente a la emergencia climática.

Camila nació en Ciudad del Carmen, Campeche, y cuenta que desde niña “soñaba con ser una sirena”. Nadaba desde muy pequeña y se entendía bien con el agua y sus habitantes. Con su familia se mudó y creció en los cenotes y mares de la Riviera Maya y a los 16 años descubrió la apnea o buceo libre, una disciplina deportiva que consiste en aprender a controlar la respiración para sumergirse en las profundidades marinas sin tanque de oxígeno. En 2020, dentro del cenote Yum ki´n de Quintana Roo, rompió su propio récord al descender 58 metros sin aletas ni tanque y permanecer en comunión con el agua durante 2 minutos y medio. Se convirtió en la Campeona Nacional de Apnea.

Su pieza “Yo soy cenote” ganó entre cientos de participantes (menores de 30 años), de 54 países de seis continentes convocados por la agencia creativa Art Partner y la Unesco. Se trata de un cortometraje donde la sirena mexicana penetra, con un sencillo vestido de manta bordado, los bellos misterios del cenote y la escuchamos decir (voz en off), un monólogo de su autoría que la acompaña mientras ella se hace una con el agua.

(Ver el video Yo Soy Cenote para escuchar el mensaje).

Lo suyo ¿es deporte, poesía, meditación, danza, performance…?, le pregunto. “Todo eso junto”, me responde la sirena. Y agrega: “En este mundo caótico no hay cabida para el arte sin intención”. Ella sabe muy bien que cada metro que desciende “hace más profunda mi voz por la conservación de los mares” y que su arte revalora nuestra relación con el agua. Sabe también que el asesino de los océanos no es el tiburón sino el plástico. Y en el caso de los cenotes: el mal tratamiento de aguas residuales, las sustancias químicas y los fertilizantes, la presión del turismo.

Camila Jaber, que también es ingeniera en innovación y desarrollo, se expresa con la belleza del cuerpo, de la palabra y del agua, la cámara de Daan Verhoeven y la música de Juan Rodríguez Expósito. La exposición virtual de las obras finalistas encabezada por “Yo soy Cenote” sacude conciencias, exige acciones y conmueve hondo.